23 de octubre de 2008

Un día de lluvia.

Ayer llovió mucho como corresponde a un día de otoño, y hoy aunque ya el cielo está agridulce, permanecían las huellas de la lluvia de ayer y se me ha ocurrido escribir estos versos que siguen y que he titulado un día de lluvia:

Ayer llovía
y la calle estaba
gris y llena de personas
que seguían a las líneas invisibles
que les llevaban a casa.
Bajo el paraguas,
oscuro como el cielo
pensaba en otros días de lluvia,
y en otros lugares
donde el olor a tierra húmeda
y leña humeante
marcaba al otoño brumoso.
Y mientras la lluvia,
alegre a esa hora,
me lleva a otras calles
vividas sin prisa,
en la memoria de un tiempo
que nunca se olvida.
Y aunque hoy ya no llueve
las huellas de ayer
en el suelo
se mantienen vivas.

2 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Machado, Conrado, Machado en la recámara. Se nota que te ha aflorado el lado machadiano y así ha salido el poema. A ver si nos vemos pronto, amigo.

Eau fresh bottelled.Reserv manantial extint juvtud dijo...

Poeta Conrado, gracias.