4 de abril de 2019

Mi libro en "la voz a ti debida"

En el último programa de "La voz a ti debida que la asociación Naufragio realiza en Radio Atalaya de Cabra se ha incluido una preciosa grabación relativa a mi libro "Cuando no tenga presente" (Editorial Cuadernos del Laberinto). Dan su voz Inma Granados, Verónica Iglesias,Manuel Delgado Gómez, José Manuel Pozo Herencia, Manuel Guerrero Cabrera y yo mismo, según una Idea de Manuel Guerrero Cabrera. A todos ellos mi más sincero agradecimiento. En dicho programa aparece también una entrevista realizada a Juana Castro. En los enlaces siguientes pueden verse tanto el vídeo de la grabación como el programa completo.

Vídeo de la grabación
Programa completo

21 de marzo de 2019

Y llegó la primavera



 

Hoy ha llegado la primavera y en mi terraza ya han comenzado a brotar las flores; además es el Día Internacional de la Poesía, y por ello pongo en esta entrada los dos haikus que siguen y que se los dedico especialmente a mis amigos poetas. 

Las flores brotan
en las ramas de mi jazmín.
Se va el invierno.


Mi árbol apenas 
ha empezado a echar hojas,
y ya vive.


27 de enero de 2019

Presentación de mi libro en Cabra


El pasado jueves día 25 de enero tuvo lugar en la biblioteca del IES Aguilar y Eslava de Cabra la presentación de mi libro "Cuando no tenga presente". En el acto estuve acompañado por mis amigos poetas Manuel Guerrero y José Manuel Pozo a los que una vez más agradezco su disposición y sus palabras sobre el libro y hacia mí. 

En el vídeo se puede ver el desarrollo del acto. 

Más información en el enlace siguiente:

7 de enero de 2019

Cerdopoética en Rute

A mediados del pasado septiembre pasado tuvo lugar un encuentro literario en la localidad de Rute con el titulo de CERDOPOÉTICA, y tuve el gusto de intervenir en uno de los recitales que se celebraron. Ayer mi amigo Pepe Puerto, el principal organizador de este encuentro, me envió el primero de los vídeos que recogen el evento realizado y difundido por la televisión local de la localidad, en éste es donde yo aparezco así que lo pongo aquí.


2 de diciembre de 2018

El poeta está de vuelta

El pasado viernes tuve el placer de asistir a la presentación del libro "haikus del buen amor desde Lucena (y del mundo)" cuya edición ha corrido a cargo de Manuel Lara Cantizani. Esta presentación no fue en absoluto un evento al uso. Se trató de la presentación pública de un libro coral que tiene a sus espaldas una historia de amistad, generosidad y en definitiva de amor.
Lara Cantizani es un poeta lucentino, es también concejal de su localidad natal y es otras muchas cosas que yo no voy ahora a descubrir aquí. Desde este verano sus numerosos amigos y conocidos supimos que había tenido una visita muy desagradable, un tumor cerebral,  y a partir de ahí y a través de Facebook comenzó una corriente de cariño y de muestras de afecto por medio de los haikus que él fue mostrando en esa red social. Numerosas personas, muchas de ellas probablemente nunca había escrito un verso, comenzaron a responder a los de Manolo, y así se inició el proceso que culminó el pasado viernes con la presentación pública de este libro que recoge esos haikus que fueron apareciendo día a día durante bastantes semanas. 
Con gran generosidad, Manolo quiso compartir estos versos con todo el mundo y a la vez hacer una gran obra, colaborar con la delegación local de la Asociación Española Contra el Cáncer.
Probablemente, todos los que le han escrito un haiku a Manolo tienen algo que contar sobre él. Yo también: 
Lara Cantizani fue de las primeras personas que yo conocí cuando me vine a vivir a Lucena hace ya 20 años, con él y con sus alumnos descubrí eso de los haikus y lo que es más importante, volví a escribir poemas, labor que hacía ya bastantes años que había abandonado. Él fue el artífice de la publicación de mi primer poemario y desde entonces, siempre hemos compartido mesa a la hora de presentar mis libros y hemos compartido páginas en algunas de las publicaciones que él ha organizado haciendo que un aficionado a la poesía como yo apareciera junto a grandes poetas amigos suyos (Luis A. de Cuenca o Joan Margarit) por lo que le estoy siempre agradecido.
El viernes para mí, en cierta medida, reapareció el poeta, el hacedor de versos, el maestro que quiere enseñar a los que le rodean lo que el ha aprendido, volví a ver al poeta, a la persona tenaz que lucha por lo que quiere y cree.
Por eso el auditorio de Lucena estaba lleno a rebosar de amistad para darle fuerza y energía a Manolo en este trance, en esta lucha que seguro va a ganar, superando los malos ratos, el dolor y lo que se ponga por delante. 
Ánimo amigo, el poeta está de vuelta.
Estas 17 sílabas componen mis palabras:
"Noche y deseos.
Sobrevuelan el mar,
luces fugaces"

4 de noviembre de 2018

Recuerdos de otoño





Voy andando por la calle en estos días y algunas hojas caídas en la acera se pegan a mis zapatos cuando paso sobre ellas. 
Pensando en mis cosas no me fijo mucho de lo que pasa a mi lado pero de pronto, como un impulso, me giro para mirar a un lado y otro y cerciorarme de que no hay nadie. La calle está solitaria así que me agacho, cojo un montón de hojas y las lanzo hacia arriba dejándolas caer sobre mi como si fuesen gotas de lluvia trayéndome recuerdos de mi niñez cuando andurreaba por las calles del pueblo cubiertas de las hojas, ya sin vida, que el aire había derribado de los árboles. 
Ahora es mi perra quien corretea entre las hojas caídas, mezclando los tonos ocres y rojizos con los restos de verde que aún sobreviven en este atardecer de finales de octubre.
Arrastrando los pies, como en mi recuerdo, paso sobre ellas y de vez en vez hago un cuenco con mis manos, las lleno de hojas y las esparzo, cual mariposas tardías que la brisa empuja en busca del instante de vida que les regala el calorcillo de otoño.

11 de septiembre de 2018

Vuelve la rutina

El mar queda ahora muy lejos perdido en un horizonte de montañas que sirven de telón de fondo a los últimos días de verano tras la vuelta a casa.
Poco apoco voy abandonando la indolencia veraniega. Ahora estoy sentado delante de mi mesa escribiendo en un cuaderno estas palabras que me devuelven a la rutina. El calendario está delante con anotaciones de citas pendientes. Libros, cuadernos y otros objetos pueblan mi mesa en caótico orden.
A ratos, sin embargo, todavía miro por la ventana para ver los colores que imitan el mar ahora que el sol, como ebrio, se va yendo. 
La perra echada junto a mi en el suelo me mira de vez en vez, tampoco ella parece haberse olvidado de los ratos que sentado en la terraza me veía enfrascado en la lectura o ensimismado mirando el mar en el que flotaban los barcos que parecían de juguete.
Se ha levantado un poco de aire al tiempo que han caído unas gotas manchando el suelo del patio de lunares ocres; pareciera que se anuncia el otoño pero en realidad es solo un aviso pues los colores del cielo aun me llevan a las tardes indolentes del estío en que el límite entre el aire y el agua se difumina en un horizonte hoy roto por las montañas del sur que vislumbro desde mi casa.

29 de agosto de 2018

Se va yendo el verano

               
                       
Me he asomado muy temprano a la ventana de mi cuarto y he visto a lo lejos una gran mancha dorada con briznas azules que parecían moverse. Más tarde, cuando el sol va ocupando su espacio, son los azules los que se van extendiendo, cubriendo los dorados y plateados que conforman el mar.
Pero el día en la costa es cambiante y por la tarde el cielo se va tornando gris oscuro envolviendo el espacio ocre de la arena y reverdeciendo el agua del mar. Caen unas gotas mientras a Poniente se vislumbran los rayos de la tormenta veraniega. Pero nadie se inmuta; esto pasa pronto -piensa todo el mundo- mientras miramos al horizonte de donde parte la espuma que lame nuestros pies llevándose la arena que se esconde entre los dedos.
El sol se va yendo entre las pocas nubes que el cielo acoge. El mar cambia a azul turquesa y líneas rojizas y las sombrillas van siendo cerradas en tanto la playa se va quedando a solas.
Más tarde, sentado en mi terraza veo como el verano se va yendo al compás que la luna decrece. A ratos veo pasar una estrella fugaz pero no pido ningún deseo, simplemente miro al cielo para ver de nuevo a Marte proyectado en el centro de la pantalla de la noche, iluminando algún punto perdido sobre el agua en que riela la luna.
Me vienen palabras como si fueran olas y las capturo por si acaso pudiera convertirlas en versos antes de irme a la cama. 
Mientras tanto escucharé  el discurrir de los recuerdos de otras noches añorando la música que escuchaba a deshora en la radio.

17 de agosto de 2018

Amanecer brumoso


El día se va abriendo tras su sábana de bruma. El sol que hasta ahora parecia oculto, comienza a aparecer como sin ganas envuelto por los ruidos de la calle: a un lado los coches discurren por la avenida, a otro, la gente que juega en las piscinas a la espera que pase la mañana y en medio las terrazas que van recobrándose de la indolencia de la noche pasada, huyendo del calor de los sueños estivales.

13 de agosto de 2018

Día de terral

El terral se estrella a ratos contra el toldo azul de mi terraza. La perra abandona su posición de sueño y huye del ruido que se genera refugiándose tras el sofá y yo levanto la vista del libro que tengo entre manos y veo como los colores del día no cambian pese al viento desapacible. El sol se refleja en la piel de algunas personas que están tumbadas sobre el césped que cubre el suelo de los jardines; otras, situadas a la sombra de los árboles, parecen observar el movimiento monótono de las hojas. Mientras el agua de la piscina se riza al compás del aire rasgándose cada vez que un niño se tira desde el borde sumergiéndose un instante tras el cual mi perra vuelve a la terraza y yo paso una página más  de mi libro.