9 de octubre de 2008

triste y alarmante noticia.

Una clase en un Instituto cualquiera.


Hoy viene en la prensa una noticia que considero bastante alarmante ytriste cuyo titular dice: "la mitad del profesorado considera que los alumnos actuales son peores que los de antes". Cuando uno lee el contenido de dicha noticia no cabe menos que indignarse pues los alumnos de ahora no son ni mejores ni peores que los de antes, son diferentes porque la sociedad y los tiempos que les toca vivir son también diferentes.

Además de esto, se dice que los profesores actuales, sobre todo los más jóvenes son incapaces de controlar la clase y que no están preparados pues no tienen los conocimientos suficientes.

Sería de risa si no fuera tan patética la afirmación.

Es verdad que los alumnos actuales quizá tengan menor respeto por el profesorado y la enseñanza en general, pero eso es lo que viven en sus casas la mayorías de ellos, ¿o es qué cuando cometen una gamberrada u observan una conducta contraria a las normas de convivencia los padres castigan a esos chicos y chicas? Más bien lo que hacen es justificarlos. Un ejemplo:

- "No quiero que digan de mí que soy la madre de un violador", decía hoy una señora en la radio, madre de un chico de 15 años que junto con sus amiguetes han sido denunciados por agresión sexual a una compañera de la misma edad; "según testigos, continua la señora, las relaciones fueron consentidas y además no hubo penetración según dice el forense".

En fin que parece que ahora toca echar la culpa a los niños, la culpabilidad de los profesores se da por sobreentendida.Quizá habría que volver la vista a muchos de esos padres cuando eran alumnos, o mirar por un agujerito la actitud que tienen en su casa con estos temas y otros de la vida cotidiana y casi con seguridad encontraremos respuesta a algunas de las interrogantes que plantean noticias como esta.

Mientras tanto sólo cabe seguir en la brecha y mirar hacia adelante.

1 comentario:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Aquello de Ortega y Gasset, que no eran al final dos, Conrado: lo del yo y las circunstancias. Pues eso. Los alumnos de hoy son el fruto de la sociedad de ahora. Y esa sociedad está quemada, enchufada a un router, a una pantalla de plasma, a un montón bien grande de objetos que les hacen la vida tan fácil y tan limpia (no hay contacto con la realidad sino con su imagen virtual) que prefieren seguir ahí, sin mancharse, impolutos, como la oruga perfecta que no quiere ser jamás mariposa por miedo a que la terminen reventando con una escobilla del báter. Estoy poco fino esta noche, pero el tema merece incendiarse un poco, amigo. Buenas noches. Que a ver si nos vemos y echamos una cañita con tapa. Abrazos.