Mi móvil ha cogido un virus y se me bloquea sin que pueda hablar con nadie, pero hay que ver que a los móviles de mis alumnos nunca les pasa nada. ¿Me habrán inoculado ellos el dichoso virus?
6 de junio de 2013
31 de mayo de 2013
Es tarde (microrrelato)
Doy vueltas por la calle y sigo sin poder aparcar el coche, la acera está llena y voy a llegar tarde al trabajo.
13 de mayo de 2013
El examen.
Los de al lado han entrado más rápido que de costumbre a su clase y ni han salido al recreo. El profesor llegó hace un rato cargado de folios y solo. No se les oye ni respirar.
¡Seguro que tienen un examen!
* * * * * *
Cuánto ruído llega de fuera y eso que las ventanas están cerradas. Hace calor y mis manos sudan al dar la vuelta al papel que el profesor me ha dado. ¿Para qué traera tantos folios? ¡Seguro que es difícil con lo que he estudiado este fin de semana! Me suenan las tripas y no puedo decir nada, solo pensar y escribir, escribir y pensar que los de al lado están en el recreo.
6 de mayo de 2013
Fuegos de artificio.
23 de abril de 2013
Día del Libro
22 de abril de 2013
Recital políglota.
El pasado sábado tuve el gusto de participar en el recital políglota que tuvo lugar en el Círculo Lucentino organizado por la asociación Naufragio. Fueron diversos los idiomas en que asociados y amigos recitamos: portugués, francés, inglés, latín, árabe, alemán, italiano y por supuesto castellano.
Yo recité este poema mío titulado "cuando salga el sol rebuscaré de nuevo un verso".
Un
instante de luz
y
un verso intuido,
así,
de forma sencilla
retorna
el recuerdo de eso
que
un día vivimos
y
hoy de nuevo está por aquí.
Un
paisaje conocido,
una
cara que me suena,
un
reloj que da la hora
y
el frío de la madrugada
es
la forma en que vibra
el
secreto de un día cualquiera
guardado
en un bolsillo.
Unas
palabras oídas en la calle,
unas
frases leídas a solas,
una
canción escuchada en la radio
me
lleva a un poema quizá fallido
luego
olvidado en un cajón.
Pero
cuando salga el sol
y
encuentre la llave
volveré
a rebuscar
esa
frase cualquiera
que
quiso ser un verso
o
simplemente una nota
para
algo que un día
escribiré
en la hoja sin número
de
mi cuaderno azulado.
7 de abril de 2013
Por fin llega la primavera.
Después del hartazgo de lluvia de estos últimos tiempos parece que el invierno llega a su fin. En mi terraza ya ha florecido el jazmín tempranero como se puede ver en la foto, y en ese momento me acordé de unos versos que escribí hace unos días cuando todavía la primavera parecía resistirse.
Hoy las yemas en mi jazmín
apuntan a la primavera
sobre la escarcha reposada
tras el frío de la noche sin nubes.
10 de marzo de 2013
Regreso a Eliosanna
Con este título escribí un relato breve para culminar el taller de escritura al que asistí hace unas semanas (hago referencia al mismo en la entrada anterior). No he ganado el concurso pues había relatos mejores que el mio sin duda y que he tenido el placer de leer y como el mio no se publicará he decidido hacerlo yo en mi blog para quien le apetezca leerlo.
Se puede descargar desde este enlace:
17 de febrero de 2013
Aprender a escribir
Durante esta semana he estado asistiendo al Taller de escritura: relatos de Sefarad que ha sido impartido por el novelista José Calvo Poyato. En estos días he podido aprender algo sobre como escribir una relato breve, pero sobre todo, he compartido con los compañeros de taller experiencias y aficiones y también la experiencia de un profesor de historia que se ha hecho escritor.
Ahora me toca escribir un relato breve enmarcada en la Lucena judía, y en ello estoy, pero ya veremos lo que sale.
Yo creo que ha sido una buena experiencia que espero repetir más adelante y así aprender más.
Recomiendo este tipo de talleres para quien tenga aficiones literarias.
8 de enero de 2013
Toda la belleza del mundo.
Hace un par de meses encontré en internet el libro del poeta checo Jaroslav Seifert (http://es.wikipedia.org/wiki/Jaroslav_Seifert) que lleva por título "Toda la belleza del mundo" que es un libro de memorias que publicó en 1985, un año antes de su muerte.
Seifert fue premio Nobel de literatura en 1984, y no fue hasta un año después que aparecieron sus primeras obras traducidas a nuestro idioma. De 1985 data la breve antología poética que publicó la editorial Orbis y que desde que la lei por primera vez pasó a formar parte de mis poetas favoritos.
En estos días estoy leyendo las memorias de Seifert y aunque sólo llevo la primera parte no he podido sustraerme a la tentación de escribir algo sobre este libro y sobre su autor.
En principio debo decir que a través de esta obra el "principe de las letras checas" como es conocido, nos muestra a la ciudad de su infancia, los paisajes urbanos de su juventud, pero también los cambios que la ciudad va experimentando a lo largo del tiempo. Nos muestra igualmente una galeria de personajes, todos ellos reales, sobre todo intelectuales y artistas con los que se relacionó (Vladimir Holan, Nezval, etc.), pero al mismo tiempo también nos va dejando reflexiones sobre la literatura, el arte y en definitiva la vida que le tocó vivir.
Seifert en esta obra nos muestra en pocas y preciosas palabras lo que cree que es la poesía:
"Creo, pero si he de ser sincero diré más bien sólo opino, que lo que suele llamarse poesía es un gran misterio único, del cual el poeta, y concretamente cada uno, desvela un poco o un mucho. Luego deja la pluma o cierra la máquina de escribir, se queda pensativo y, al anochecer, muere."
Su vida no fue fácil, sobrevivió a dos guerras mundiales y a unas relaciones no siempre fáciles con el régimen socialista que gobernó su país durante largo tiempo tras la II Guerra Mundial.
El premio Nobel le fue concedido porque "con su poesía de una sensualidad ardiente y de gran riqueza de invención, da una imagen liberadora de la humanidad indomable y diversa".
Con motivo de su muerte escribí un poema en las guardas de la breve antología y que luego recogí en mi primer libro y que dice así:
Recuerdo tu muerte como algo cercano,
recuerdo tu vida como algo olvidado,
desconocido en el silencio
de una lengua hostil.
Tu rosa para mi ha renacido
quizá apagada, aun desconcertada,
pero en rojo vivo,
vivo si porque no has muerto.
La ciudad de tu recuerdo
es mi recuerdo.
Los árboles de tu deseo,
mi deseo.
Tus sueños a la ribera del río
mis sueños,
¡pero ay! tus versos,
tus versos no son mis versos,
ni mis letras forman tus palabras,
pero tu espíritu es mi espíritu ...
Renace en mi poeta de luna
con alas de bosque verde libre.
Silencio, el poeta duerme.
El poeta duerme en el regazo
de su musa, hoy al fin suya ...
(Tres esquinas y una más, pág. 86)
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