14 de octubre de 2009

Piedra y Cal ya está en la red.

Echando un vistazo en Solienses he descubierto que la Asocación Piedra y Cal ya tiene un blog (el enlace está en la canastilla), cosa que me ha alegrado mucho. Es esta una asociación que surgió en Pozoblanco hace unos años con el objetivo de defender y dar conocer el patrimonio histórico de nuestro pueblo.
No sin dificultades, poco a poco la asociación ha ido desarrollando sus actividades, superando los obstáculo que iban surgiendo y alcanzando sus objetivos, así que enhorabuena amigos de Piedra y Cal y a seguir en la brecha.

17 de septiembre de 2009

De vuelta al insti.

Suena el despertador a las 7'30 de la mañana y con los ojos aún cerramos lo paramos, todavía con cierta lentitud. Es hora de levantarse, ir al cuarto de baño, desayunar y prepararse para salir de casa, salvar los obstáculos de la calle en obras y marchar al trabajo. Volvemos a la normalidad, y tan es que así que hasta nos ha llovido y las tormentas han llenado de barro algunas de nuestras calles.
Por la calle Peñuelas la riada no es de agua sino de chicos y chicas que marchan a los institutos y colegios de la zona, todavia a medio desperezar y con las mochilas medio vacías.
Llegamos al insti, saludamos a los compañeros y preparamos las cosas disponiéndonos a dirigirnos a las aulas entre el ruido de la juventud que bulle por los restos del patio y las máquinas de la obra que desde hace un año se ha convertido en un elemento más del paisaje escolar.
Entramos en clase, damos los buenos días y pasamos lista, tras esto comenzamos las primeras explicaciones y las primeras actividades del curso. Poco a poco vamos entrando en materia. Pronto suena la sirena que marca el fin de la clase y rápidamente pasamos a otra cosa y así hasta la hora de la salida que como siempre es recibida con cierto alborozo por todos.
Salimos a la calle para dirigirnos hacia nuestra casa. De nuevo la calle Peñuelas se llena de la gente que aprovechan el trayecto de vuelta para comentar las incidencias del día o hacer planes para la tarde, pues todavía el ritmo del curso propicia que se aprovechen las tardes, cada vez más cortas, para salir por ahí con los amigos.
Pero la noche llega inexorable y pronto hay que acostarse pues a las 7'30 horas del día siguiente hay que volver a levantarse, y volver a la vida cotidiana, un tanto olvidada durante el pasado verano cuando desde la sombra de mi árbol del Hércules, los inquilinos dejábamos pasar el tiempo indolente de tardes largas y trasnochadas tranquilas.
Septiembre, como siempre, nos devuelve a casa para afrontar los retos que se nos puedan plantear hasta el próximo verano cuando con los primeros calores estivales desempolvemos las maletas y un año más apaguemos el despertador y demos temporalmente la espalda a ese recinto que tantas esperanza alberga para algunos y malos ratos para otros, pero para eso todavía queda mucho.

27 de agosto de 2009

CRÓNICA DESDE EL HÉRCULES VI. EL VERANO QUE SE ACABA.

En estos últimos días de agosto parece que el verano va languideciendo, incluso hemos tenido algún día de mal tiempo. Las tertulias bajo el árbol se refieren ahora más a "¿y vosotros cuando os vais?"o la vuelta más o menos inminente al trabajo. Las tardes que ahora se han acortado nos muestran ya la llegada de un próximo otoño, no sabemos si caluroso o no, pero desde luego marcado por la crisis económica y la gripe A que con su goteo continuo de afectados a algunos nos va asustando pues podemos considerarnos población de riesgo.
No sé lo que nos espera pero desde luego, un año más el verano se acaba aunque todavía podamos aprovechar algún fin de semana septembrino, pero está claro que el tiempo pasa y una vez más pronto echaremos la llave de nuestro pisito hasta el año que viene, cuando a partir de la semana santa podamos comenzar a hacer alguna visita esporádica para ir abriendo boca de cara al siguiente verano donde se reanudarán las tertulias bajo el árbol y los baños en la piscina o en la playa, y los juegos de los niños que habrán crecido un poco más. Y en definitiva, el tiempo que no pasa en balde.

7 de agosto de 2009

CRÓNICA DESDE EL HÉRCULES (V). LAS PRIMERAS DESPEDIDAS.

Llega finales de julio y con él las primeras "bajas" de las familias que se cobijan bajo los árboles del Hércules. Ahora hay más gente, la mayoría desconocidos que comienzan sus vacaciones, pero otros, unos desconocidos y otros no, se han marchado de vuelta a sus lugares de origen para retomar en lo posible sus rutinas habituales.
Todos los años ocurre algo similar. Nuestro árbol comienza a cambiar de inquilinos, las voces de otros niños se sienten ahora jugar en las piscinas o en las playas cercanas. Son los mismos juegos y las mismas tertulias relajadas de los mayores que en el mes anterior pero con distintos protagonistas.
Sin embargo algunos permanecemos aquí durante más tiempo y vemos ir y venir a unos y otros, apenas pendientes de lo que ocurre en el mundo cotidianamente porque la vida ahí fuera sigue a la espera del fin de las vacaciones, allá por los últimos días de agosto cuando las despedidas, ahora sí, serán definitivas hasta el año que viene, permaneciendo aquí sólo algunos rezagados que se resisten a volver a casa.

29 de julio de 2009

CRÓNICA DESDE EL HÉRCULES (IV). CONTRASTES EN UNA TARDE DE PLAYA.

Algunas tardes me voy a la playa con mi familia y allí compartimos con múltiples personas a las que generalmente no conocemos, un espacio que según los días es más o menos reducido. Este pequeño territorio viene marcado muchas veces por una sombrilla bajo la cual nos cobijamos del sol, o simplemente nos colocamos a su lado para que los efectos de éste no sean muy nocivos.
Pero desde este lugar podemos apreciar muchas cosas, entre ellas algunos contrastes que hacen de este espacio un lugar peculiar y deseado por casi todos.
CONTRASTE 1
Cuando desde la calle bajamos hacia la playa, son muy diversos, como ya he dicho, los contrastes que nos encontramos comenzando por las sombrillas que cual hongos aparecen diseminadas por doquier. Las hay de rayas, floridas y de colores más o menos chillones, con publicidad o simplemente de un color cualquiera, pero pienso que en cierto modo todas ellas nos muestran la personalidad de las personas o familias que se cobijan bajo las mismas para reservarse de los efectos malignos del sol.
CONTRASTE 2
Si el oleaje es más o menos fuerte también veremos a aquellos que gustan de saltar sobre las olas o introducirse en ellas cuando se acercan, mostrando su alegría; la orilla del mar se muestra más bullanguera y activa, mientras que si por el contrario el mar está más tranquilo, también el movimiento de las personas parece más relajado y el personal se atreve a sumergirse en las aguas.
En la orilla mientras tanto, muchos niños con sus padres jugamos con la arena, intentando crear torres y muros que contengan la llegada del agua, creando carriles y pozos que sean capaces de contener la fugaz embestida del mar y su consiguiente retirada. Pese a todo, la naturaleza nos muestra que es imposible contener su fuerza por lo que solemos terminar por desistir y dedicarnos a otra cosa.
CONTRASTE 3.
Tres son los niveles de realidad visual que se nos muestra en cualquier punto desde la playa:
Abajo nos encontramos con la arena, de tonos ocres y repleta de gentes que juegan, toman el sol o simplemente observan el ir y venir de los paseantes o dejan pasar el tiempo con la mirada perdida en el.
Por encima el mar, de tonos azulones, verdosos o gisáceos, según el momento del día o el tiempo que haga, casi siempre salpicado por numerosos puntos en movimiento, desde los más lejanos que navegan hacia cualquier lugar mar adentro para esconderse en el infinito, hasta las personas que se sumergen en las aguas más someras, solas o en compañía, jugando o nadando, buscando de alguna manera echar un rato en el agua como si de una vuelta al seno materno se tratara.
Y finalmente, el cielo, tonos azulones, y/o plateados surcados de vez en cuento por aviones que dejan su estela blanquecina, o por las gaviotas y otras aves marinas que parecen vislumbrar la playa buscando el hueco que las gentes le puedan dejar en la arena.

Contrastes, en definitiva, en una tarde cualquiera en que paulatinamente el sol nos va marcando el paso del tiempo. Los colores del día van cambiando y mezclándose hasta que poco a poco la luna se va haciendo dueña y señora del espacio, empujándonos a los padres y los niños hacia otros lugares, haciendo que las sombrillas, ya desde hace un rato replegadas se conviertan en meros objetos abandonados de cualquier manera sobre la arena, y en fin, el cielo, el mar y el agua se confunden en una suerte de plano infinito donde el no color comenzará a mostrar otros contrastes hasta la llegada de un nuevo día.

22 de julio de 2009

CRÓNICAS DESDE EL HÉRCULES (III). BARCO SOBRE FONDO NEGRO.

El otro día caminando por el paseo marítimo por la noche en un momento que mi vista se perdió en el mar, por un instante, pude vislumbrar una imagen distinta a la habitual, ya no eran los distintos tonos de negros que la noche nos muestra, ni la luminosidad grisácea de las olas al llegar a la playa no, simplemente me pareció un cuadro de fondo oscuro en el que había tres partes: arriba la luna llena, abajo el mar y su vaivén hacia la playa y en medio el reflejo de la luz de la luna en el agua, mezcla de blanco y amarillo, y sobre él una línea amarilla muy brillante con forma de barco.
Lo que me pareció menos habitual es que parecía un dibujo infantil, esto es un barco formado por tres triángulos sencillos. No tengo fotografía para mostrarla pero cualquiera podría hacer un dibujo sencillo de esta imagen.
La imagen fue muy fugaz, aparentemente nada de particular, si se quiere incluso una imagen tópica del mar, pero que sin embargo me llamó la atención, precisamente por su fugacidad, por su sencillez (casi el dibujo infantil), por el recuerdo de esos sueños que de niño a veces tenía en los veranos calurosos del interior ...
Pronto mi vista se fue hacia otro lado y el barco sobre fondo negro desapareció, sólo se veían ahora sobre el horizonte nocturno del mar algunos puntos rojos y verdes diseminados aquí y allá, son las barcas de la pesca del boquerón que a estas horas rompen la monotonía de la noche con la intensidad de las luces de sus faroles mientras faenan en esta zona, mientras los turistas paseamos indolentes por tierra echando una ojeada de vez en cuando hacia él, ese mar ahora oscuro en el que al contrario que durante el día, los contrastes de color apenas existen pues casi todo es negro y gris y negro claro y luego oscuro y en el medio de todo esto la luna y su reflejo en una noche calurosa de verano.

13 de julio de 2009

CRÓNICA DESDE EL HÉRCULES (II). MI ÁRBOL.


Mi árbol del Hércules tiene forma de sombrilla. Ignoro que especie es, pero es bastante frondoso y da mucha sombra. Aquí es donde habitualmente nos colocamos cuando bajamos a las piscinas. El suelo está sembrado de césped y está rodeado de otros árboles, algunos de ellos enormes, con las raíces al aire y sus sombras siempre suelen estar, al igual que el nuestro, ocupado más o menos por las mismas personas.
Desde mi árbol apenas se ve el mar, pues hay otros árboles que lo impiden, pero si te mueves a pocos metros, enseguida se vislumbra en segundo plano el mar que se pierde a lo lejos con esos tonos azulones cambiantes según el vierto o el reflejo del sol y en el que a veces podemos apreciar algunos puntos en movimiento; delante, una gran cantidad de edificios, torres urbanas que ocupan buena parte del territorio costero, pero que no por ello impiden su visión.
El lugar que rodea a mi árbol es un remanso de paz y tranquilidad, desde aquí nos relacionamos con otras familias que se sitúan junto a nosotros o bien bajo los árboles contiguos, los niños juegan cuando salen del agua, los padres y abuelos charlan de distintas cosas después de meses sin verse. Hablan de las novedades ocurridas, de la poca o mucha gente que hay este año, hacen planes de salidas para las tardes noches, etc.
Se entra en una nueva rutina, más superficial si se quiere, pero distinta en tanto que estos días la agenda está olvidada en la casa y el trabajo es un recuerdo para cuando acaben las vacaciones allá por agosto o septiembre.
Por el tronco de mi árbol suben y bajan un grupo de hormigas que parece que pasearan y no fueran a ningún sitio concreto; por el césped a veces se pasean pavos reales que proceden del cercano parque de la Paloma; de ellos sin duda el rey es un pavo real albino, que este verano todavía no nos ha visitado, pero que pronto probablemente se aparecerá por aquí dando sus gritos llamando a las hembras o bien cuando los chiquillos le persigan para intentar coger alguna de sus plumas.
En los árboles también viven otras aves que revolotean por los alrededores de las piscinas y de los edificios que las rodean: palomas, tordos y gorriones entre otros.
Cuando cae la tarde, las piscinas comienzan a quedarse vacías y los árboles a ser abandonados por los seres urbanos que en verano poblamos sus sombras hasta el día siguiente en el que tras desperezarse la mañana, si no nos surgen otros planes, volveremos a nuestro árbol que en forma de sombrilla nos resguardará del calor de la mañana o que tras la siesta vespertina nos acogerá tras darnos un chapuzón en las aguas cloradas de las piscinas.
(8 de julio de 2009)

7 de julio de 2009

Crónicas desde el Hércules (I).

He comenzado por fin las vacaciones de verano y aquí estoy en el Hércules, el edificio donde tenemos nuestro pequeño estudio cerca de la playa. No es el sitio ideal, pero si un lugar donde hacer uso de esa cierta indolencia que se instala en nosotros cuando comenzamos a darnos cuenta de que no sabemos muy bien si estamos a jueves o viernes, o cuando nos tiramos los ratos muertos debajo de nuestro árbol favorito mientras los niños juegan en la piscina con sus amiguetes conocidos en los veranos anteriores.
Aprovecho el tiempo para leer lo que durante el resto del año me resulta más difícil por falta de tiempo o de ganas después de un día de trabajo, y espero también escribir alguna cosilla o leer el periódico de papel.
Iremos a la playa y veré pasar las olas que van y vienen y a la gente que toma el sol o se baña en el mar, o a mi hijo jugando en la arena mientras su madre hace crochet o lee una revista. Otras veces nos meteremos en el agua en lo que el niño llama la piscina playa para divertirnos saltando entre las olas.
Y por la noche, tras la cena saldremos a pasear o al parque cercano hasta que el sueño se acerque a nosotros y demos por finalizada la jornada sin la rigidez horaria de la rutina cotidiana, porque mañana será otro día y al levantarnos veremos que planes tenemos.
(3 de julio de 2009)

25 de junio de 2009

Acaba un nuevo curso.

Estamos a finales de junio y un año más me toca “borrar la pizarra”, hacer números y entregar los frutos de la “cosecha” cuya siembra se iniciara allá por el mes de septiembre. El instituto se va quedando vacío, prácticamente sólo se oye el ruido de las máquinas de la obra y a los operarios que están realizándola y que pronto se quedarán solos durante el verano.
De nuevo, tras la entrega de notas, los alumnos se marchan a la calle, unos muy contentos con sus resultados, otros algo menos porque hay que estudiar en vacaciones, pero todos con ganas de abandonar por un tiempo el instituto y dedicarse a sus aficiones.
Atrás quedan los días de exámenes, de tareas, de excursiones y de calor durante el recreo en ese patio minúsculo rodeado de vayas y bloques de hormigón.
Durante meses hemos visto transformarse el aspecto del centro, a los alumnos evolucionar en su tareas, formarse algunas parejitas y otras romperse, y también ¿por qué no? alguna que otra fiesta en la que algunos profesores sueltan adrenalina a través del baile.
También nosotros nos iremos pronto de vacaciones, cada cual con los suyos a descansar después de un largo curso, para descontaminarnos un poco de los aconteceres de la vida profesional, siempre llena de tensiones, de buenos y malos ratos pasados con esos jóvenes que nos miran desde el otro lado de la mesa con una cierta dosis de desconfianza, pues por algo somos los maestros; también a veces con sus padres que muestran su preocupación porque las cosas no salen como a ellos les gustaría, dejando caer en muchos casos una cierta dosis de mala bilis cuando insinúan que sus hijos son muy buenos y somos los profesores los que les tenemos manía, olvidándose en ocasiones que también somos personas y no sólo máquinas de enseñar, ni meros cuidadores de sus hijos durante buena parte del día.
En definitiva, cerramos un nuevo ciclo. En un par de meses abriremos uno nuevo en el que estaremos aquí para recibir a nuevos alumnos procedentes de los colegios a los que habrá que enseñar a adaptarse a su nueva situación. Y estaremos aquí para poner en marcha un nuevo desafío, porque cada curso, cada grupo de alumnos, son un nuevo reto que afrontar y por ello hay que borrar un año más la pizarra de nuestras aulas para que cuando estemos a las puertas del otoño, podamos comenzar a escribir la página de un nuevo tiempo que acercará a nuestros alumnos y nuestras alumnas un poco más hacia su futuro, ese que ahora comienzan a afrontar los que se van a la Universidad. Pero eso es ya otra historia.

16 de junio de 2009

Reflexiones sobre una pregunta o el mal ejemplo de la riqueza fácilmente conseguida.

Cuando se supo lo de los millones del futbolista, uno de mis mejores alumnos (va sacar 10 en casi todo) al salir de clase me dijo que si podía hacerme una pregunta, le dije que sí y me planteó lo siguiente: ¿cree que es ético gastar tantos millones en un jugador de fútbol cuando hay tanta gente pasando hambre? Le dije que efectivamente desde el punto de vista moral puede ser reprobable pero que se trataba de una entidad privada y un negocio. ¿Y podemos hacer algo? insistió de nuevo, yo respondí –sin mucha convicción pues estaba totalmente de acuerdo con él- que los socios que habían votado a ese señor son quienes podían quitarlo del puesto. Bien pues ante esto, este chico dijo: pues a mí que me gusta el fútbol me indigna mucho todo esto.
Creo que sobran palabras.
Pienso que menudo ejemplo se da a estos jóvenes que pese a todo son los depositarios del futuro de nuestro país. Se les critica diciendo que son vagos, que consiguen todo sin esfuerzo, que tienen una vida fácil, pero sin embargo asisten continuamente a la ceremonia de la confusión en la que vale más el que más tiene, no importa el trabajo ni el esfuerzo que haya tenido que realizar para conseguirlo, ni siquiera si se ha conseguido de forma lícita o no.
Asistimos todos los días a la negación de la verdad, nuestros políticos, olvidan constantemente y de forma consciente el concepto de interés general el cual ha sido sustituido por el partidismo puro y duro; los grandes empresarios hablan de crisis, de paro, echan gente a la calle, pero no les importa el ejemplo que puedan dar a esos jóvenes cuando derrochan una gran cantidad de dinero en jugadores de fútbol, en coches de alta gama y otros lujos.
Y cuando en nuestras clases intentamos inculcar con mucho esfuerzo a nuestro alumnado unos mínimos valores contrarios a todo esto, salta un titular a la prensa que echa por tierra los pocos avances que hayamos podido conseguir a lo largo del curso. Y no es por culpa de sistema educativo, ni de los profesores, a los que se les culpa de todo y se les exige todo sin que apenas se reconozca su labor. Es de aquellos individuos que ocupan los estratos más altos de la sociedad, que con sus actitudes muestran un mundo más fácil donde todo se consigue sin apenas esfuerzo, sin necesidad de estudiar ni de trabajar por una vida mejor pues ya habrá quien nos saque las castañas del fuego cuando las cosas vengan mal dadas. Y esta vida fácil es el ejemplo que muestran a sus hijos a los que le dan todo pues porque hay que mostrar la prepotencia propia del rico, sin pararse a pensar que eso es pan para hoy y hambre para mañana, pues no todos valemos 94 millones de euros y que la riqueza, aunque ayuda, no siempre da la felicidad.
Pero siempre nos quedarán nuestros jóvenes alumnos que reflexionan y se preguntan sobre todo esto, y sobre las cosas de la vida a la que están empezando a asomar la cabeza por encima de la valla que en cierto modo formamos los padres y profesores.
Están a punto de acabar el curso, para aquellos que obtendrá buenas notas como fruto de su esfuerzo y sacrificio, enhorabuena; para los que no, simplemente recordarles que el verano es muy duro si hay que estudiar, pero que se animen que siempre hay una segunda oportunidad.