17 de enero de 2011

¿Da miedo la derecha?

Desde que el PP perdió el poder y con el desencadenamiento de la crisis económica posterior hemos ido viendo como en nuestro país la derecha se ha ido radicalizando o más bien ha ido mostrando su verdadera cara. En la anterior legislatura la derecha social y política hizo acto de presencia en las calles, desde la iglesia católica hasta los jueces y demás grupos se manifestaron contra el gobierno de España, cualquier escusa era válida con tal de criticar al gobierno al que no se le dio ni siguiera los cien días de gracia. A pesar de todo, el PSOE volvió a ganar las elecciones, y la irritación de la derecha subió de tono, los insultos por parte de los medios de comunicación afines a la derecha, las zancadillas continuas del PP al gobierno: nunca apoyan una medida del gobierno aunque éste tenga razón, y cuando las medidas que toma les gusta simplemente se abstienen para así no asumir la más mínima responsabilidad.
Pero ahora que nos acercamos a las elecciones locales y autonómicas y las encuestas le son muy favorables, la derecha no se conforma y sube el nivel de ruido sin importarle lo más mínimo España, esa patria a la que dicen defender y si no ahí van varios ejemplos: el lider "carismático" de esta derecha se dedica a menospreciar al gobierno legítimo de su país fuera y dentro de nuestras fronteras; cuando se produce una agresión detestable como la del consejero de Murcia, pues nada, todo es culpa de los socialistas y de su ministro del interior al que tanto miedo tienen, y de paso se aprovechan los medios de comunicación afines para lanzar sus supuestas verdades, manipulando la Historia comparando el régimen republicano con la situación actual (lo hizo el Papa de la iglesia católica en su última visita no lo olvidemos). En los últimos tiempos además se han inventado esa idea de equiparar la revolución del 34 con el golpe militar del 36 que dio paso a la dictadura franquista, pero se olvidan, en relación con esto, de que dicha revolución fue aplastada por el propio gobierno republicano mientras que el levantamiento franquista acabó en una guerra civil en la que los vencedores se conviertieron en privilegiados durante varias décadas, sin la más mínima intención de integrar a los vencidos, y en fin muchas otros hechos que serían largos de contar.
Por todo ello la derecha de este país da miedo pues tiene mal perder, y cuando gana pues más de lo mismo, se atribuyen el papel de salvapatrias a que tan acostumbrados están y tanto les gusta y los demás deben de callar, y si no fuera porque estamos en un verdadero Estado de derecho, quien sabe a donde llegaría la cosa, pues esta derecha nuestra está muy bien entrenada.

9 de enero de 2011

De vuelta.

Al fin acaba la navidad y las cosas van volviendo a la normalidad. El lunes, como todos los días sonará el despertador de buena mañana y nos levantaremos y enseguida nos iremos para el trabajo. Saludos a los compañeros y reanudación de nuestra labor con la vista puesta en la lejana semana santa (este año cae muy tarde). Mientras tanto irán viniendo a nuestra cabeza las muchas cosas que hasta que llegue ese día tendremos que hacer, muchas de ellas recogidas en la agenda desde antes de las vacaciones. Planes a corto y medio plazo que nos devuelven a la rutina de siempre pero que en cierto modo es deseable para reanudar así nuestro propio ritmo vital, demasiado acelerado por la navidad y sus muy diversas celebraciones.

31 de diciembre de 2010

Nuevo año.

Dentro de unas horas habrá finalizado este año sin que por ello se vislumbre nada mejor para el próximo, salvo los buenos deseos para nuestros familiares y amigos. Estamos en un invierno menos frío que otras veces, pero a pesar de todo, igual de consumista, ya se sabe, los mercados resulta que son ahora los que mandan. Nos sumergimos en la quimera de creer que cuanto más caro sea el regalo mejor nos estamos portando con nuestros semejantes.
Es posible que esté cayendo en el tópico, si también el tópico, de criticar a la navidad y lo que ello supone, pero todo momento del año tiene su cosa, y así mientras que por ejemplo la primavera nos alegra porque las tardes se alargan y nos van acercando a las vacaciones de verano, ahora en que los días son más cortos, nos hace que estemos más tiempo en nuestra casa, que contactemos aunque sea a través de unas líneas o una imagen con nuestros amigos de los que apenas tenemos noticias durante el resto del año, y por supuesto, recobramos un poco esa ilusión infantil que nos trae en sus camellos los Reyes Magos (es cuestión de como se lo tome cada uno).
Quizá la navidad lo que nos trae es sobre todo los recuerdos de otros tiempos en que vivíamos de otro modo estos días bien porque éramos niños y esperábamos los regalos o simplemente porque éramos más jóvenes y aprovechábamos el tiempo para salir con nuestros amigos y estar en la calle de fiesta, dejando aparcados por unos días los libros y los apuntes.
Hoy para mi la navidad es la ilusión que comparto sobre todo con mi hijo que todavía conserva esa inocencia que le otorga la infancia y se plasma en pequeños detalles como el gusto por los belenes -sobre todo en determinadas figuras de los mismos-, en las luces de la calle, los villancicos y por supuesto en la noche de reyes, en la que algunos de esos deseos materiales se cumplen, para él, y también para nosotros.
La foto es un detalle del belén que Fina monta todos los años en Añora y que ella realiza con sus manos y con su ilusión.

21 de diciembre de 2010

Museo sobre el Auto de los Reyes Magos de El Viso de los Pedroches.

Pinchando en este enlace se puede ver un vídeo relativo al museo sobre el auto de los Reyes Magos que se representa en El Viso (Córdoba) desde hace bastantes años y que cuando se abra al público enriquecerá sin duda el ya rico patrimonio cultural de los Pedroches.
http://www.youtube.com/watch?v=2rV7kx3V7lA&feature=player_embedded

13 de diciembre de 2010

Leo un poema.

Estos días que ando enfrascado entre exámenes y tareas varias voy sacando un hueco para leer algunas páginas que he ido adquiriendo o simplemente van cayendo en mis manos. También muy de vez en cuando escribo alguna cosa como el poema que sigue:

Leo un poema que no es mío
bajo la luz de una lámpara
inclinada sobre el papel.
A mi espalda, los libros
que unas veces me muestran caminos
de la historia pasada y otros,
simplemente, me cuentan historias.
Enfrente, carpetas y cajas y más libros
y en la pared pequeños recuerdos
de un tiempo que me dicen
que ayer ya existía un pasado dormido
en imágenes diversas de gentes y vida.
Sobre mi mesa lápices y bolígrafos,
calendarios y enseres que en caótico orden
me marcan los días
de trabajo y rutina.
Pero hoy estoy aquí
vagando entre versos
audaces, de palabras reunidas
en las páginas que otros
escribieron y que
yo escucho junto al leve
rumor del paso de las hojas
cuando ya cercana la noche
se vislumbra a través de la cortina
traslúcida de mi ventana.

21 de noviembre de 2010

Taller literario con Alejandro López Andrada.

En esta semana, durante dos días, he tenido ocasión de asistir a un taller literario impartido por Alejandro López Andrada, escritor de los Pedroches, en la biblioteca municipal de Lucena, y en él además de aprender algunas cosas, sobre todo he tenido el gusto de conocer a algunas personas que comparten afición literaria conmigo y que han mostrado su sensibilidad, su interés por la poesía y en definitiva, por la cultura.
Las conversaciones con Alejandro y los comentarios con los compañeros me han servido para recuperar en parte mi gusto por la poesía, algo olvidada últimamente ante la falta de tiempo para dedicarlo a la lectura que es en definitiva el origen de toda esta afición.
Todos aportaban algo: algunos su conocimiento del lenguaje, otros su manera de expresar el humor, la realidad de las cosas o simplemente su interés por la cultura. Pero en definitiva, todos queríamos aprender cosas nuevas y López Andrada nos ha enseñado algo que es la necesidad de cultivar esos deseos de escribir, de mostrar nuestra forma de ver las cosas y por supuesto hemos conocido un poco más su trayectoria literaria, ya amplia, donde su faceta de poeta y la de novelista se entremezclan muchas veces.
Desde que presentó su primera novela hace ya muchos años en el Casino de Pozoblanco hasta hoy ha recorrido un largo camino, el cual en buena parte he seguido, unas veces a través de la prensa o internet, otras leyendo sus libros, y tengo que reconocer que siento "cierta debilidad" por su poemario Los pájaros del frío, un libro que he leido en varias ocasiones, y que cada vez me gusta más y que por tanto recomiendo a todo aficionado a la poesía.
Su última novela publicada, un dibujo en el viento, es para mi la mejor de su producción, porque es en ella donde alcanza un mayor equilibrio entre poesía y prosa, donde a la profundidad de las descripciones de los paisajes de nuestra tierra se une un conocimiento del rico lenguaje tradicional de las gentes de los Pedroches y unos diálogos más cercanos al lector, pero sin dejar de lado su estilo habitual lo que hace que sea una de esas novelas que cuando comienzas a leerlas ya no tienes ganas de dejarla.
Estos dos días que ha durado el taller literario me ha servido para conocer un poco mejor al Alejandro escritor, pero también a la persona, amante de su tierra y de su gente, que ha sido capaz de hacer que nos sintamos en cierto modo poetas por un rato.

17 de noviembre de 2010

Alhambra.



El pasado viernes tuve el gusto de volver a visitar la Alhambra con mis alumnos de 2º de ESO y como cuanto más la visito más me gusta, en esta ocasión se me ha ocurrido un poema que paso a poner a continuación, junto con una de las muchas imágenes que capté con mi cámara.

Al fondo de la alberca

cual espejo imperfecto

se asoma el reflejo
del palacio indeleble
como sello de piedra
fijado en una carta
del tiempo que llega
al caer la mañana
cuando el sol se nos muestra
tras las luces de otoño.
Y los caminos de agua
que discurren tranquilos
entre múltiples tonos
de hojas caídas
nos llevan a los arquillos
bajo techos volátiles
que como el fuego de artificio
engañan a nuestros ojos.
Sangra la piedra
por amores y traiciones
en estancias calladas
tras las puertas ocultas
en los rincones del patio.
Granados otoñales
al rojo vivo,
humedecidos
por el resencio de la mañana.
Y entre las piedras dormidas,
frases de amor incrustradas
en el tiempo presente.

17 de octubre de 2010

Una incierta mirada.

Desde hace unas semanas tengo sobre mi mesa el último número de la revista Andalucía en la Historia, en la cual va un dosier titulado "Nuevas miradas sobre la Guerra Civil". Pero lo que me ha llamado mucho la atención es la fotografía de la portada, en la que aparece un niño vestido de miliciano que nos mira fijamente y cuyo autor es Robert Capa.
El niño parece mirar hacia la lejanía, posa como un mayor que juega a la guerra sin saber muy bien de que va todo lo que está viviendo, pero si que me parece una mirada inquietante con una media sonrisa algo forzada que no sabemos si es de temor o de alegría.
Es esta una imagen que sin duda pretende captar la bisoñez de muchos de los soldados que lucharon en el bando republicano sin saber muy bien porque lo hacían. No muestra la fiereza del soldado profesional ni la rabia del vencido. Es una mirada fresca y tranquila la que nos mira desde la portada de la revista que sin duda inquieta tanto más que por lo que la vista del niño puede vislumbrar en una distancia marcada por el objetivo de la cámara como por el miedo al futuro incierto que la guerra generaba en aquel momento y que pasados unos años habría de mostrar su cara más terrible de represión, miseria y muerte.

Lectura poética del Romanticismo.

El próximo viernes 23 de octubre a las 21'30 horas tendrá lugar un nuevo recital poético en la biblioteca municipal de Lucena, en esta ocasión estará dedicado a homenajear a los poetas del Romanticismo. Esta lectura poética está organizada por la delegación de juventud del Ayuntamiento y la asociación El Naufragio y además de diversos lectores colabora la asociación cultural Artefacto de Rute. Espero que sea un éxito tal como fue el homenaje a Miguel Hernández.








1 de octubre de 2010

Vecinos.

Como seres sociales que somos, todos tenemos vecinos. Cuando salimos a la calle solemos encontrarnos con ellos. Dependiendo del tiempo que llevemos viviendo en esa calle y lo sociables que seamos tendremos más o menos relación. Con la mayoría la relación es bastante escasa se limita a desearnos buenos días y poco más, sin embargo, cuando pasa un tiempo y pese a esa relación más o menos superficial, terminamos por integrarnos, por asi decirlo, en ese grupo heterogéneo que forman la vecindad. Es un grupo abierto pues no estamos hablando de los habitantes de un bloque de pisos en los que se quiera o no tiene que haber una relación a causa de los intereses que esa comunidad puede acarrear, sino de los vecinos de la calle, del barrio en que vivimos.
A veces, cuando se coincide con alguno de ellos en algún lugar fuera del barrio comenzamos a conocerlos un poco más: en que trabajan, de donde son si han venido de fuera, los hijos que tienen y otras muchas cosas.
Mi barrio se articula sobre todo en torno al pasaje y jardines de la Estrella y toma su nombre de una antigua huerta que existía en ese lugar. No es muy grande, por lo que poco a poco vamos conociendo, al menos de vista a la gente que vive allí. El parque hace acudamos allí con nuestro hijo y la relación que éstos establece con otros niños lleva a que también los padres terminemos teniendo algún tipo de relación, unas veces de amistad, otras simplemente de buena vecindad.
Los vecinos, cada uno con sus intereses y formas de ver las cosas simplemente tenemos en común la vinculación con el barrio donde vivimos, mayor o menor según el interés y hasta donde uno quiera llegar para integrarse en las actividades que se organicen en común en el mismo, pero sin duda, es una magnífica forma de socialización que a veces se canaliza a través de asociaciones y otras, las más, simplemente por el mero hecho de cruzarse un día detrás de otro por la calle y desearse buenos días se termina por conocer a aquellos que tenemos más cerca y que cuando los vemos fuera de nuestra localidad, conocemos y por lo general nos da alegría verlos.