19 de agosto de 2015

Crónica del examen perdido


Yendo por la calle camino del instituto José Luis, el profesor de inglés, va pensando que debe darse prisa pues debía imprimir sin falta el control final de 4º de ESO ya que no lo pudo hacer ayer y en estos días los ordenadores de la sala de profesores suelen estar bastante ocupados.
Cuando llega al instituto se va directo al único ordenador que está libre y busca en su cartera su pen drive donde supone que tiene guardado su examen, pero ¡oh sorpresa! no está allí. Busca y rebusca en las distintas carpetas y nada, mal empieza la mañana ¿Y ahora que hago? busca por su taquilla por si lo tuviera en su pen drive de repuesto, pero sin resultado. 
Decide subir al departamento por si acaso lo guardó en el ordenador que tienen allí, pero después de mirar infructuosamente su compañera Esther que andaba por allí poniendo un poco de orden en las estanterías, le recuerda que de vez en cuando suele subir a su carpeta de dropbox algunas cosas y quizá lo haya hecho y ahora no lo recuerda, que últimamente estás algo despistados -le dice-, así que entra en su nube por si acaso, pero nada. Mal sigue el día y lo malo es que tengo que hacer el examen final a cuarta hora, piensa José Luis y son ya las 10'30. 
De pronto recuerda que ayer a última hora estuvo en la biblioteca con Reme, la nueva profesora de Lengua, así que pensó que seguro que se lo dejó allí pues con la charla y con eso de quedar para salir, que ahora las tardes son muy largas, muchas veces se le va el santo al cielo y con esto de que se acerca el fin de curso ya se sabe. Coge la escalera y se percata de que en el rellano hay unos cuantos alumnos. Cómo se nota que se acerca el final del curso que algunos faltan a clase para aprovechar hasta el último minuto, les advierte de que no formen ruido que hay gente en las clases y sigue con su búsqueda. 
Atravesando el patio de la palmera entra en el pasillo que lleva a la biblioteca y se cruza con Eduardo, el compañero de Sociales, que va camino de la fotocopiadora con unos papeles en la mano y tras saludarlo y referirse ambos al olor tan peculiar a hospital que hay allí siempre, le comenta lo que le pasa y éste le dice que a él también le ocurre a veces pero que al final siempre termina apareciendo. 
Sentada a su mesa de la biblioteca se encuentra a Belén, la profesora de Clásicas que está fichando los últimos libros adquiridos, y le pregunta por su pen drive. Por aquí no he visto yo nada esta mañana, le responde, pero es que con tanto papeleo y tantas  cosas que tenemos que hacer estos días, cualquiera se lo ha podido encontrar y llevárselo con intención de devolverlo o algo,  no te preocupes chiquito que ya aparecerá. 
¡Buen consuelo me das! piensa para sus adentros JoséLuis, pero sigo sin solucionar mi problema, y pronto será el recreo y después tengo un examen final.
Vuelve a la sala de profesores un tanto apesadumbrado. Pues en mi casa seguro que no está, piensa. Alguien lo ha tenido que coger, seguro que por error, pero maldito error.
Ya desesperado decide hacer de nuevo el examen y ya está porque el tiempo pasa y no le queda otra. 
De nuevo se dirige al ordenador con el fin de solucionar el problema, cuando de pronto la jefa de estudios entra en la sala de profesores un tanto alterada. Menudo cachondeo se traían algunos alumnos por la calle Peñuelas. No se que pasará pero seguro que ya me enteraré de lo que traman esos de 4º, piensa.
La alarma se despierta en José Luis. ¿Tendrá algo que ver con mi problema?
-¿Qué pasa, ? pregunta.
- Pues que por la calle vienen unos cuantos alumnos y cuando me han visto se han puesto a hablar por lo bajini y eso me escama, con lo alto que hablan siempre, seguro que han hecho algo, sobre todo teniendo en cuenta quienes son.
- Es que están ya con el coco reblandecido por el calor, comenta JoséLuis y sigue a lo suyo.
Pasa el rato y toca el timbre para el recreo. José Luis, que ha reconstruido ya su examen decide ir a la cafetería a tomar un café a ver si se le pasa el mal rato.
- Nunca me ha pasado algo sí, comenta a Mª Jesús, su compañera de la Básica, yo estoy seguro que lo dejé preparado y que lo tenía en mi pen drive
- Últimamente andas un poco despistado, a ver si también, como sueles decir, a ti se te han reblandecido las ideas, que me consta que ayer estuvisteis de parranda y luego pasan estas cosas.
Poco antes de que acabe el recreo Daniel se va para la sala de profesores a recoger sus cosas para comenzar el dichoso examen. Se acerca a la mesa donde se supone que ha dejado su cartera y encima se encuentra una serie de papeles, y en ese momento recibe un whatsApp:
"Querido compañero: como no te he visto en toda la mañana, no he podido darte el ejemplar del examen que hiciste en mi ordenador ayer cuando fuiste a mi casa a prepararlo ya que tu ordenador se había estropeado, como me comentaste que te hacía falta para hoy te lo he imprimido y se lo di a unos alumnos del insti que me encontré por la calle Peñuelas para que se lo entregaran a Felipe para que te lo fotocopiara y no tuvieras que hacerlo tu.  Saludos Pedro".







 
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La luna del hereje por Conrado Castilla Rubio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.