29 de julio de 2010

Regreso al Hércules.

Hace unos días hemos vuelto al Hércules, más tarde que de costumbre por esas cosas del trabajo, pero ya estamos aqui. Hemos ido a la playa y por supuesto hemos bajado a nuestra piscina, y ¡sorpresa! nuestro árbol y su sobra estaban ocupados, pero no parece algo coyuntural, sino que simplemente otras familias han ocupado el lugar. No obstante, dada la amplitud de los jardines que rodean nuestras pisicnas, hemos hallado un lugar quizá mejor, formado por la sombra de varios árboles que crean un círculo más amplio y además con vistas al mar, un tanto lejano pero casi siempre con sus tonos azulones que contrastan con los verdosos del césped y de lo árboles y arbustos que conforman nuestro jardines. En medio de ambos colores encontramos las torres de apartamentos que a lo largo del tiempo se han ido construyendo entre nuestra urbanización y el mar; edificos modernos con formas más o menos armoniosas pero que rompen, como no podía ser de otra manera, el entorno de la costa, ya muy urbanizada.
En nuestro círculo de sombra hemos encontrado a nuestros amigos habituales de este tiempo de verano. Hemos vuelto a nuestros ratos de baños y charlas de lo cotidiano, de lo ocurrido durante los meses en que cada uno estaba en su lugar de residencia habitual, y de los planes para estos días.
En definitiva hemos vuelto a la rutina estival. Otros ocupan nuestro antiguo árbol, del que nunca supe de que tipo era (el nuevo es un árbol del caucho con varias gruesas ramas y una copa muy extensa que junto con otros situados a su lado nos protegen del calor), allí otras familias, otros niños disfrutan de su vacaciones, como nosotros lo hacemos ahora a unos metros de ellos, pero nosotros ahora frente al mar.

21 de julio de 2010

Ahora sí acabó el curso.

Ayer por fin acabó para mi y para otros muchos compañeros este "curso" él cual se había alargado un tanto al tocarnos en suerte formar parte de un tribunal de oposiciones.
El mío ha sido el 17 de Geografía e Historia y he tenido el gusto de compartir todos estos días de arduo trabajo con Joaquín, Manuel, Carmen y Pilar en la sala de profesores del IES el Tablero y otras dependencias del mismo habilitadas para el desempeño de esta labor.
Han sido días de compartir muchas horas de trabajo, pero también de ratos para charlar y conocernos un poco, de cansancio y algo de risa. De los resultados no voy a decir sino que nunca llueve a gusto de todos y quizá no hayan sacado plaza todos los opositores que nos hubiese gustado, pero eso ya no depende de nosotros.
El compañerismo y la profesionalidad creo yo que es lo que ha privado, lo hemos hecho lo mejor que hemos podido y sabemos, como en nuestra labor docente ordinaria.
Hemos formado un grupo heterogéneo, de distintas edades y formación también diferente, y con más o menos experiencia que hemos plasmado en nuestros comentarios y apreciaciones, pero con una idea clara, realizar la labor que nos fue encomendada con la mayor seriedad y equidad posible.
Ahora todo ha acabado para nosotros, cada uno ha vuelto a su casa para tener el merecido descanso estival, a buen seguro que hemos aprendido algo unos de otros y también de algunos de los opositores lo que redundará en un enriquecimiento de nuestra labor docente con vistas al próximo curso.
La experiencia ha sido en general positiva pero de todo ello habremos de sacar algunas conclusiones que serán objeto de reflexión en otros momentos y de manera individual, pero bueno la vida sigue, ahora volvemos a ser simples particulares con sus intereses y una vida cotidiana propia compartida cada uno con los suyos, y cuando llegue "la calor del membrillo" podremos recordar estos días estivales mientras damos una vuelta por las calles de Priego, hábitat natural de Carmen..
 
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La luna del hereje por Conrado Castilla Rubio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.